1. No diseña para sí misma Un buen diseñador hace el diseño para el usuario final y no para ella misma. Un buen diseñador entrevista al grupo objetivo, construye personajes.
Otra de las características típicas de una gran diseñadora es que se preocupa por hacer entrevistas y hablar con los usuarios en persona. Ella es capaz de dejar de lado sus propias soluciones.
2. No diseña para el mundo del diseño profesional. El objetivo de un buen diseñador no es la recogida de premios, sino la creación de productos que hagan felices a miles de personas día a día.
Una buena diseñadora no puede dejarse influir solo por las opiniones formadas en foros profesionales o por los criterios de un jurado de competición: tiene que centrarse en el usuario final.
3. Un buen diseño es más que estética Un buen diseñador puede crear productos estéticos y encantadores. Sin embargo, al mismo tiempo, ella está muy interesada en el funcionamiento exitoso del producto, y no me refiero a la programación o una mirada bajo el capó, sino al funcionamiento real del producto en la mano de los usuarios.
¿Cómo lo usarán? ¿Para qué lo usarán? ¿Qué entenderán de eso? ¿Qué harán cuando lo usen por primera vez? ¿Y qué harán por centésima vez? ¡Estas son las preguntas que un buen diseñador atiende!
4. Crea montones de bocetos, ignorando si son pésimos Un buen diseñador sabe que la primera fase del proceso de diseño es la revelación de posibles soluciones al problema.
Para hacer esto, tiene que esbozar un gran número de ideas radicalmente diferentes. La mayoría de los mejores diseñadores todavía usan papel y lápiz para esos diseños gráficos iniciales.


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